Ese domingo nos veríamos solo por la mañana, no teníamos duda de donde queríamos estar, cuando llegó el medio día no quisimos separarnos y continuamos toda la tarde juntos hasta que tuve toda tu piel en mis manos y en mis labios, compartiendo una intimidad prohibida, una intimidad que yo sentia robar de tí, pero al mismo tiempo una intimidad que tu me dabas. Lamentablemente ese día tendría que terminar y nosotros regresar a la vida real, esa donde nuestros cuerpos no pueden estar tan cerca como lo están nuestra almas.
Al dia siguiente dijiste -te extraño- y también me dijiste que quisieras que pudiera estar de nuevo a tu lado, me vino la imagen de poder estar allí en tu cama otro día completo y tus palabras me convencieron que realmente te habia hecho sentir bien. Me sentí sumamente feliz de no haberte perdido, de sentirte más cerca, de haber llegado más alla de lo que alguna vez creí posible, de haber arriesgado y no haber perdido.
El martes tu llamada para vernos, un par de arreglos y nos veríamos de nuevo en el Café de siempre, no sería posible tener tu piel, besar tu boca, ni siquiera abrazarte por la cintura, pero te vería de nuevo y eso sería suficiente. En la conversación tu palabras cambiaron, -solo como hoy será de ahora en adelante- fueron dagas que se clavaban en mi corazón y que cuando intente quitarlas se hundieron ante tu eterna duda sobre mis sentimientos.
Por eso te pregunto si fue verdad que el domingo quisiste continuar la tarde conmigo porque te sentías bien y no por demostrar algo, dime si fue verdad que el lunes me extrañabas a tu lado porque yo te hacia falta, o me extrañabas para confirmar lo que tu erroneamente crees.
Pero si no, dime si es verdad que no estaremos nunca mas en la intimidad, dime si es verdad que que mataras la oportunidad de una pasión que puede crecer, dime si es verdad que debo matar mis esperanzas románticas contigo.
Yo solo te digo que es mi verdad, que sobre todo amo a tu alma y luego de esto estoy enamorado de tí. En ese orden, esa es mi verdad y nuestras almas están siempre primero, verdad que no quiere hacer promesas, verdad que no sabe huir, verdad que vivirá en mí sin importar cual se la verdad que has de decirme.